¿Cómo sacarle partido a tus debilidades en la universidad?

Sacar partido a nuestras debilidades resulta complicado, ya que éstas nos hacen sentir inseguros, pero debemos ser capaces de potenciarlas y convertirlas en fortalezas. Para conseguirlo debemos analizarnos a nosotros mismos y ser realistas.

07 Diciembre 2018

¡Fuera las debilidades!

 

En ciertas ocasiones no somos conscientes de cómo nos ven los demás desde fuera y muchas veces nuestras debilidades se aprecian como fortalezas. Por este motivo, debemos ser conscientes de la realidad y así convertir las debilidades en puntos fuertes de nuestra personalidad. Debemos tener una actitud optimista y positiva para afrontar cualquier reto y sentirnos fuertes ante situaciones que supongan esfuerzo. Por todo esto, vamos a darte una serie de consejos que te ayudarán a convertir tus debilidades en fortalezas.

  • Debes ser consciente de ellas. Resulta fundamental darnos cuenta de nuestros puntos más débiles y para ello sería muy importante que nuestros seres queridos nos ayudaran. Hay que ser objetivo y nuestros allegados suelen decirnos las cosas tal y como son aunque molesten, pero es necesario que sea así.
  • Autocrítica. Valora tus debilidades e intenta hacerte las preguntas apropiadas para conseguir llegar al punto en el que encuentres respuestas. No debes engañarte a ti mismo porque esta es la única forma de sacar beneficio de los puntos débiles.
  • ¿Cuál es la parte positiva de lo que haces? Si nuestros comportamientos son repetitivos es porque tienen una parte positiva aunque no nos demos cuenta en el momento y lo veamos como un punto flaco de nuestra personalidad.
  • ¿No encuentras nada positivo en tus debilidades? Si todavía no has encontrado la parte positiva a tus debilidades debes idear un plan para transformar esos puntos flacos en fortalezas y así poder ofrecer la mejor versión de ti mismo.

Estos consejos te ayudarán a entender que las debilidades también se pueden convertir en fortalezas si trabajamos para cambiarlas. Además debemos modificar la percepción que tenemos de nuestro puntos más débiles porque muchos aspectos de nuestra forma de ser que percibimos como algo negativo pueden ser positivos.