Derecho al olvido en mi identidad online

Gracias al mundo digital en el que vivimos, obtener información de cualquier persona, evento o suceso, es una tarea rápida y sencilla, pero ¿hasta qué punto esto es un beneficio? ¿hasta qué punto esto tendría que ser legal? ¿dónde queda el derecho a la privacidad y dónde el derecho a la información?

08 Diciembre 2016

Con frecuencia navegamos por internet, usamos nuestras redes sociales, almacenamos archivos en la nube, hacemos transacciones económicas o gestiones bancarias y puede pasar que todos esos datos personales que quedan recogidos en la red, sean expuestos por los buscadores al poner nuestro nombre. ¿Cómo puede pasar esto? ¿Quién le ha dado permiso a Google o a una determinada aplicación para hacer pública mi información personal? La realidad es que hemos sido nosotros mismos, al aceptar dar permisos a una aplicación que hemos descargado o al facilitar nuestros datos en una plataforma y aceptar las condiciones. El problema está en que no sabemos ni a qué estamos dando permiso porque no leemos las condiciones y nos hemos acostumbrado a fiarnos más del mundo virtual de lo que nos podemos fiar en el mundo real. No leemos los términos y condiciones porque vamos con prisa, o porque pensamos que siempre es lo mismo, como consecuencia arriesgamos y ponemos en peligro nuestra identidad online, porque todo el mundo tiene acceso a mis datos esté donde esté, con muy poco esfuerzo, y es por eso que no da igual dar mis datos, ni otorgar permisos sin conocer lo que comportan.

El peligro de todo esto, no sólo está en lo que consentimos, si no, en que todavía existe un vacío legal, aunque cada vez más pequeño, en las redes, y es ahí donde los estudiantes de derecho encuentran una oportunidad de formación y de trabajo. Hasta ahora, los profesionales de derecho, han tenido que adaptarse a la revolución tecnológica, pero los futuros abogados, jueces, juristas etc. que son los estudiantes de hoy en día, ya han nacido en el mundo digitalizado y saben manejarlo a su antojo, ellos conocen ese mundillo desde que tienen uso de razón y todos ellos, si se preparan bien, pueden contribuir a rellenar el vacío legal del que ya hemos hablado.

Una de las últimas sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que tienen que ver con la regulación en Internet, ha sido aquella que ampara el derecho al olvido publicada en 2014. El derecho al olvido, es aquel derecho que poseen todos los ciudadanos para pedir que se borre, suprima o bloquee cualquier tipo de información personal que aparezca en los buscadores. Sin embargo, el poder de decidir si una información se publica o no, reside en Google. El proceso es bien sencillo, y lo explica en su guía de transparencia, pero lo que todavía no queda claro son las leyes en las que se basa el buscador, para dictaminar si elimina una información o no, y es ahí donde el derecho tiene que llegar con las leyes, y donde los futuros profesionales y actuales estudiantes, tienen un campo abierto con el que hacer una gran carrera, estableciendo un límite claro, entre la libertad de información y el derecho a la privacidad.